lunes, 20 de febrero de 2012

Mitogerundio Jirafil (o la libre interpretación de la Mitología) I


Las tres Gracias

Pintadas y requepintadas, esculpidas (con “l”) y bajo-reveliadas, las Tres Gracias y su leyenda han sido un motivo recurrente de inspiración para artistas de todas las épocas. Pero lo cierto es que dando un repasito a las diferentes versiones del mito, se antoja cierto airecillo “Estivalia”, ¿verdad? 


Abreviando, veamos un poco este mitogerundio Jirafil. Sin que se tenga muy claro quienes fueron los autores de sus días, estas tres mozuelas pizpiretas y sin complejos eran divinas de la muerte, léase, eran divinidades griegas. Algunos como Homero y compañeros de faenas en lo de contar historias de dioses, diosas y otros otras de similares enjundias épicas, las hacían descendientes directas del mismísimo Zeus, (dios de dioses y número uno en el ránking de la revista Forbiorum) de Dionisos, patrón greco de la juerga irredenta, o de Helios, el solete hecho una deidad olímpica. Fuera como sea, lo cierto es que eran el perejil de todas las salsas. No había fiesta en el Olimpo que no contara con la presencia de ellas, porque eran las que animaban el cotarro. Áglae (la belleza), Eufrósine (la alegría, el júbilo) y Talía (el ardor) no se perdían una, y después de pasar por el fotocall y posar para la prensa acreditada se juntaban enseguida con sus amigos más íntimos, Eros y Afrodita (ahí es ná) y la liaban parda. Se comentaba que las Musas también eran parte de su cuadrilla de celebrities, pero de lo que nadie duda es que si había una fiesta divertida esa era la fiesta en la que las Tres Gracias estaban de cuerpos presentes. Como todo lo que tiene que ver con la party y la diversión, a las Gracias se les relacionaba directamente con el inframundo oscuro y con los misterios eleusinos, unos ritos iniciáticos que van del rollete agrícola y la diosa que lo patrocina, Deméter, pero la historia de esta ya la contaremos otro día.

"Maria Emilia, Maria Laura y Maria Eugenia", tenían su propio complejo de ocio con Spa (en el río Cefiso, consagrado a ellas) y cada año su propio Evento imperdonable en las agendas fashionables del Sarao, las Caritesias, que acabaron siendo conocidas como fiesta de Acción de Gracias, pero nada de comer pavo, que aquí se jalaban unas tortitas de miel como aperitivo llamadas piramús. Cuando llegaron los romanos le cambiaron el nombre por Castitas, Pulchritude y Voluptas, es decir el alter ego en tres de la ideal mocita casadera, casta, pura y voluptuosa, aunque todo era puro atrezzo, porque para fiestas, los romanos, que dejaban a las de los griegos en cumpleaños infantiles en piscinas de bolas.

5 comentarios:

  1. jajajaja siempre me gustó la de en medio!! jajaja

    Besos

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  2. Aquí castitas comentando: hace la torta que no hacemos fiestas, los achaques de la edad. Desde la ultima inmersión en el river Cefiso, andamos un poco acatarradas, y además los colegas olimpicos estan de un soso y un aburrido con eso de los controles antidoping, que para que organizar na.

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    1. Si ves que la voluptuosa y Pulcri te dejan en la estacada, yo me despojo de lo que sea y nos vamos por ahí la dos, en vez de las Gracias, no presentamos como las Grecas :P

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